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Discurso de apertura

Por: “Consejo de Delegados” 26 de noviembre de 2011 Ginebra – Versiòn Distribuida

En nombre de mis colegas, los miembros de la Comisión Permanente, tengo el gran placer de darles la bienvenida a este Consejo de Delegados, en vísperas de la XXXI Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Ésta es una reunión del Movimiento. Aquí nos congregamos como una familia, en torno a la misma mesa, el CICR, la Federación Internacional y todas las Sociedades Nacionales.

El lunes se nos unirán quienes son tal vez nuestros asociados más importantes, los Gobiernos, en una Conferencia en la que trazaremos juntos nuestro curso de acción para los próximos años. Como de costumbre, el orden del día es temático y extenso, y trata de abordar asuntos que son objeto de real preocupación humanitaria común. Quisiera detenerme un momento en el significado de la palabra Movimiento. El diccionario Oxford propone varias definiciones interesantes que podríamos traducir como: ‘acción de mover (o moverse)’; pero también ‘actividad general’ o ‘ajetreo’; y por último –a menudo acompañado de un modificador– un ‘grupo de personas que trabajan juntas para promover sus ideas políticas, sociales o artísticas’ o incluso una ‘campaña que lleva a cabo un movimiento político, social o artístico’.

¡Ciertamente nuestra Cruz Roja/Media Luna Roja reúne todas las características de un Movimiento!Movimiento significa acción, algo que acontece, actuar. Nuevamente, es a esto que se consagra la Cruz Roja/Media Luna Roja: a ayudar, prestar servicios, brindar apoyo, fortalecer, abogar. ¿Podemos decir que Movimiento es sinónimo de organización? Difícilmente. La mayoría, probablemente, pensaría que no. Sin embargo, yo creo firmemente que nuestro Movimiento, en sus mejores momentos, puede actuar como una organización: cuando coordinamos nuestra cooperación en operaciones conjuntas; cuando actuamos juntos para prestar socorro de emergencia; cuando abogamos frente a los Gobiernos por el reconocimiento de nuestra función y nuestro mandato; cuando defendemos los valores humanitarios y humanos. En esos momentos, se nos percibe como uno. Suele decirse que “percepción es realidad”.

En nuestro caso, la percepción es que la Cruz Roja/Media Luna Roja es una, es el “bien común”, una de las marcas más conocidas del mundo, que siempre está allí donde se la necesita: en desastres y conflictos, pero también en situaciones de necesidad locales e incluso individuales. Estamos orgullosos de formar parte de un Movimiento mundial, cuya acción es amplia y profunda. Estamos presentes en todas partes. Es más: cubrir todo el territorio de su país es una condición para el reconocimiento de las Sociedades Nacionales. ¿Cómo usamos esa presencia en un entorno en continua evolución? ¿Podemos adaptarnos a nuevos acontecimientos y necesidades? ¿Sabemos qué nos espera “detrás de la próxima curva”? Los modelos tradicionales están cambiando.

No podemos resolver los problemas del futuro con las respuestas del pasado. “Toda organización tiene que estar preparada a abandonar todo lo que hace para sobrevivir en el futuro”, decía ya hace decenios Peter Drucker, considerado el inventor de la gestión. A pesar de que este año el Consejo sólo se reúne durante un día, tenemos temas importantes en nuestro orden del día: formular una posición del Movimiento sobre las armas nucleares y definir parámetros para nuestra cooperación con organizaciones humanitarias externas; aprobar directrices para las Sociedades Nacionales en conflictos armados y otras situaciones de violencia y considerar la evaluación de la Estrategia para el Movimiento y sus recomendaciones para la próxima Comisión Permanente, que iniciará su mandato la semana que viene, al terminar la Conferencia Internacional. También debemos examinar la aplicación del Memorando de entendimiento entre el Magen David Adom y la Media Luna Roja Palestina, antes del pasaje de este tema a la Conferencia Internacional.

Escucharemos lo que tenga que decirnos el supervisor independiente, Pär Stenbäck, sobre lo que ha podido constatar en su última misión en la región, antes de presentar sus conclusiones. Durante todo este tiempo hemos seguido con preocupación los progresos hacia la plena aplicación del Memorando de entendimiento; preocupación que en parte han despertado y compartido los Gobiernos miembros de la Conferencia. Espero sinceramente que hoy el señor Stenbäck nos informe sobre progresos de tal envergadura que podamos eliminar este asunto del orden del día de las futuras reuniones estatutarias. Esto sería deseable, no sólo por las enormes necesidades humanitarias a las que hacen frente las dos Sociedades en su entorno inmediato, sino también porque, como Movimiento, tenemos que poder concentrarnos en nuestra misión esencial: prestar asistencia humanitaria eficaz a quienes la necesitan, en cualquier lugar.

Antes de pasar a la Conferencia, en la cual, se espera de nosotros que hablemos con una sola voz, como Movimiento, quisiera compartir con ustedes mi preocupación por una cuestión que a mi juicio influye en el Movimiento –o en el Movimiento tal como yo querría que fuese–. Por momentos me pregunto: ¿estamos realmente trabajando como un solo Movimiento? ¿O preferimos trabajar de manera independiente, casi como ONG independientes, favoreciendo lo que está en nuestra propia agenda, que puede estar influenciada por diversos intereses nacionales? Una Sociedad Nacional sólo puede ser fuerte en el plano internacional si es fuerte a nivel nacional. El contexto nacional es y debe seguir siendo la realidad decisiva sobre la cual basa su labor una Sociedad Nacional. Sin embargo, en las operaciones internacionales, debemos procurar trabajar y prestar servicios como una sola entidad.

A veces esto puede implicar cuestiones de coordinación difíciles, o grandes desafíos para la cooperación. Estos problemas no se pueden ignorar, son parte de la realidad en la que trabajamos. Pero a veces siento que debemos hacer un esfuerzo mayor para analizar conjuntamente las situaciones y para que nuestras intervenciones se basen en prioridades y objetivos comunes: para trabajar como Movimiento. Sin embargo, como leía recientemente en algún lado, “que veamos claramente no quiere decir que estemos cerca”. Se requiere un esfuerzo real para llegar allí. Estoy seguro de que todos queremos seguir siendo la mayor fuerza humanitaria en el mundo y seguir siendo percibidos como tales.

Para lograr esto, además de trabajar mejor juntos y prestar mejores servicios, tenemos que adherir con nuevas fuerzas a nuestros Principios Fundamentales. Nuestros principios no están a la venta, ni siquiera para el que más nos ofrece: ni siquiera para nuestros Gobiernos. Debemos tener esto siempre presente, incluso si aspiramos a ser el principal auxiliar de los poderes públicos en el ámbito humanitario, a nivel nacional e internacional. Compartimos la preocupación por una acción humanitaria independiente y por el acceso a todas las víctimas.

Estos son temas que seguiremos debatiendo en la Conferencia en los próximos días. Es una responsabilidad conjunta de todos los componentes velar por que en nuestra labor y nuestra actuación seamos fieles a los Principios Fundamentales – en especial cuando están en juego nuestra independencia, imparcialidad y neutralidad – en aras de la acción humanitaria independiente, que es nuestro más valioso sello de calidad. En la semana próxima, la Conferencia se va a concentrar en dos bloques de cuestiones principales: el fortalecimiento del derecho internacional humanitario y la acción humanitaria, en particular la acción humanitaria local. (Segue alla pagina successiva >>)

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