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Discurso de apertura

Por: “XXXI Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja” Versiòn Distribuida

Esta XXXI Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja se reúne en torno al lema: ‘Nuestro mundo. Tu acción – por la humanidad’. Por nuestra humanidad común, por el mundo que compartimos y que nuevamente se ve enfrentado a inmensos desafíos: guerras y conflictos armados, peligros ambientales, crisis financiera, escasez de alimentos… por no mencionar sino algunos de ellos. Esos retos no sólo amenazan el funcionamiento de los Gobiernos, sino también el de organizaciones como las nuestras y – aun más grave– la vida cotidiana de las personas, en particular la de las personas más vulnerables de nuestras sociedades, quienes, en definitiva, son quienes acaban pagando las consecuencias de todas las crisis.

Esta reunión de los Gobiernos con las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja como representantes de las sociedad civil es única, en el sentido estricto de la palabra. En ninguna otro lugar, en ninguna estructura conocida, ambas partes se sientan a una misma mesa, codo a codo, en pie de igualdad, a analizar y debatir preocupaciones humanitarias comunes. Por añadidura, esto tiene lugar en un contexto en el que se dejan afuera las controversias e intereses políticos, lo que contribuye a crear un entorno que no es precisamente el de la práctica cotidiana, en especial para los representantes de los Estados. El hecho de que sea el Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja quien fija el orden del día destaca más aún el carácter extraordinario de esta Conferencia. Si reflexionamos sobre cómo esto es posible en el mundo de hoy, tan a menudo dividido, veremos que todo se resume a un concepto: la confianza.

Confianza mutua, confianza entre Estados y Sociedades Nacionales individuales, confianza en un diálogo abierto y honesto, en el que ninguno de los participantes teme que se aprovechen de él o que se lo utilice para obtener ventajas políticas mezquinas, aunque los Gobiernos persigan sus fines políticos y el Movimiento sus prioridades humanitarias. Los objetivos de la Conferencia son fortalecer el derecho humanitario y fortalecer la acción humanitaria a nivel local. Quisiera subrayar la palabra “fortalecer”. En la percepción del público, el derecho humanitario y la acción humanitaria están desde siempre íntimamente ligados a la Cruz Roja/Media Luna Roja. En el pasado, esta Conferencia ha sido crucial para el desarrollo del derecho humanitario, poniendo énfasis en la adhesión al DIH y velando por que se aplique eficazmente en las situaciones para las que ha sido concebido.

De la misma manera, en la imaginación popular, la labor de las Sociedades Nacionales, que llega hasta las comunidades más pequeñas y remotas en todos los países del mundo, es casi un sinónimo de acción humanitaria. Volvamos a la confianza: los beneficiarios, pero también los donantes, los asociados y otras personas que apoyan al Movimiento, confían en que el Movimiento será fiel, en todas sus acciones, a sus Principios Fundamentales, en particular a los de humanidad, imparcialidad y neutralidad. De hecho, la Cruz Roja/Media Luna Roja es vista como “el bien común” en todo el mundo.

He tenido ocasión de experimentarlo personalmente en una serie de situaciones en las cuales voluntarios capacitados, que llevan con orgullo su emblema, han socorrido a personas necesitadas –ya se trate de migrantes que arriban a la isla de Lampedusa, de víctimas de terremotos e inundaciones o de consumidores de drogas rescatados en las calles. A pesar de nuestros considerables logros, como todo en la vida, nuestra labor siempre podría ser mejor. Nuestras deliberaciones y debates durante estos cuatro días terminarán por aclarar a qué aspiramos, exactamente, cuando hablamos de “fortalecimiento”, y ustedes serán los arquitectos que contribuirán vitalmente a ese proceso. La Conferencia precedente, en 2007, logró hacer avanzar considerablemente la agenda humanitaria.

También demostró con fuerza que las grandes preocupaciones humanitarias son prioridades que compartimos todos, tanto los Estados como nuestro Movimiento. Otro hito fue el reconocimiento de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja como auxiliares de los poderes públicos en el ámbito humanitario. Esta función no sólo se sustenta en razones formales y jurídicas; un mandato de este tipo resulta tal vez aún más de la dimensión de nuestra labor a nivel nacional, regional y mundial. Nuestros Estatutos exigen que, para obtener el reconocimiento del Movimiento, una Sociedad Nacional preste servicios en todo el territorio de su país. Pero aún más importante es que podamos tener acceso a las personas vulnerables que, por cualquier motivo, necesitan nuestro apoyo y nuestra asistencia humanitaria.

Esto hace que el Movimiento sea un asociado indispensable para los Gobiernos, tanto para hacer frente a calamidades y desastres y para reducir el riesgo de desastres naturales o el impacto del cambio climático, como para movilizar a las comunidades mediante actividades de promoción de la salud y de lucha contra la discriminación y la intolerancia. La gama de actividades es amplia, y varía de un país a otro, de acuerdo a las necesidades y prioridades locales. Nuevamente, la función de auxiliar se basa en la confianza: en la confianza de las autoridades que tratan de ofrecen servicios eficientes y necesitan asistencia, y en la confianza de los beneficiarios, que saben que la Cruz Roja/Media Luna Roja es un proveedor de servicios fiable. (segue alla pagina successiva >>)

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